En un mundo donde las decisiones de inversión rara vez contemplan más allá de los beneficios financieros, surge una mirada revolucionaria que aceptamos con entusiasmo. El Retorno Social de la Inversión, conocido como SROI, invita a medir el verdadero alcance de nuestras acciones, considerando el impacto social, ambiental y comunitario.
Este enfoque no solo busca señalar la rentabilidad económica, sino también responsabilizarse por el valor extra-financiero generado en cada proyecto. Acompáñanos en este recorrido para entender su esencia, metodologías, ejemplos inspiradores y cómo adoptar esta práctica en tu propia iniciativa.
El SROI, por sus siglas en inglés (Social Return on Investment), es una metodología que traduce en términos monetarios los cambios positivos producidos por una acción. Nace como respuesta a la necesidad de visibilizar y cuantificar aquello que no se refleja en un balance tradicional: equidad, bienestar, inclusión y sostenibilidad ambiental.
Su objetivo principal es identificar y valorar los resultados (outcomes), en vez de limitarse a las salidas (outputs). De esta forma, la evaluación se transforma en una herramienta estratégica que aporta claridad y responsabilidad sobre la creación de valor compartido.
A diferencia del ROI financiero, que se reduce a un simple cociente de beneficios sobre la inversión, el SROI se construye centrado en actores clave y en el diálogo con quienes reciben el impacto. Esto permite capturar matices que de otro modo permanecerían invisibles.
Los principios fundamentales que marcan la diferencia incluyen:
El resultado se plasma en una ratio coste-beneficio tangible, por ejemplo: “por cada euro invertido, se generan 3 euros de valor adicional social y ambiental”.
El proceso de cálculo de SROI sigue una ruta clara y estructurada:
En este ejemplo real, una ONG invirtió $100,000 en capacitación laboral para 20 ex-reclusos. Tras el programa, 11 consiguieron empleo con salarios de $32,000 anuales. El cálculo reflejó un por cada euro invertido un retorno de $2.52 en valor social.
El SROI se aplica en múltiples sectores, cada uno adaptando la metodología a sus particularidades. A continuación, presentamos algunos ejemplos destacados:
Cada caso ilustra cómo es posible convertir datos sociales en cifras tangibles, ampliando la visión tradicional de inversión.
El alcance del SROI es amplio y diverso. Los principales ámbitos de aplicación incluyen:
Entre los beneficios más relevantes destacan la justificación de la asignación de recursos, la comparación de inversiones mediante benchmarking y el aumento de la transparencia hacia financiadores y comunidad.
Aunque poderoso, el SROI enfrenta desafíos importantes. La asignación rigurosa de valores a resultados intangibles puede requerir esfuerzo metodológico y consenso entre múltiples partes. Además, existe el riesgo de simplificar o inflar el impacto si no se respetan criterios de calidad.
La práctica exige tiempo, recursos y un alto grado de colaboración con stakeholders. Sin embargo, el crecimiento de las finanzas de impacto y la integración de los ODS en agendas corporativas impulsa la adopción de este enfoque.
En Europa, organismos líderes como la New Economics Foundation han publicado guías y estándares que facilitan la aplicación del SROI. A futuro, se prevé una mayor regulación y exigencia de reportes de sostenibilidad que incluyan ratios de SROI.
El Retorno Social de la Inversión es mucho más que una métrica: es una invitación a repensar el propósito de toda intervención y la forma en que valoramos el progreso. Al incorporar esta perspectiva, cada organización se abre a un panorama de innovación y responsabilidad profunda.
Te animamos a implementar este marco en tus proyectos, a generar datos sólidos y a compartir resultados con transparencia. Solo así podremos construir un futuro donde la rentabilidad económica conviva armoniosamente con el bienestar social y la salud del planeta.
Referencias